Beteta, surgiendo su nombre de la primigenia Beatita romana, precediendo a los asentamientos celtíberos previos en la zona, se sitúa próxima a las orillas del Río Masegar y Guadiela, situada en la región de la Alta Serranía, provincia de Cuenca.
Localizada
en una situación estratégica privilegiada como se puede percibir por la
disposición del Castillo de Rochafrida, datado de la época de la Reconquista,
se erige como el centro administrativo de la comarca Alto Guadiela.
Un lugar
destacado por sus múltiples y abundantes manantiales de agua, convirtiendo la
región en un gran medio hídrico, observándose la proliferación de industrias
relacionadas con el empleo de aguas minerales. También cabe destacar las
grandes vegas fértiles para la concepción de cultivos ya sean de secano o regadío.
Durante las
últimas décadas, debido al gran éxodo producido de las zonas rurales a las
ciudades, los municipios de la comarca, entre ellos Beteta, han visto como se
han ido deteriorando y deshabitando.
Ello ha
conllevado a la desaparición y merma de los servicios básicos, viéndose cada
vez una disminución aún mayor de la población debido a la poca garantía que le
ofrece la comarca.
La poca
implicación de las administraciones y el abandono del entorno natural han
originado que no se haya explotado y potenciado lo suficiente un recurso tan
valioso como el agua.
El estudio de la comarca, para posteriormente basarse en la Vega de Beteta, se centra en los cauces generados por ríos y arroyos dentro de la comarca. Todo ello sirve para ver como a afectado la huella humana dentro de este entorno natural y como ha ido cambiando con el paso de los años.
En el pasado los núcleos rurales giraban entorno al cultivo y aprovechamiento de los recursos que le dispensaba la naturaleza, proponiendo en este caso una recuperación y potenciación de los mismos como eje económico de la comarca Alto Guadiela.
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En el pasado los núcleos rurales giraban entorno al cultivo y aprovechamiento de los recursos que le dispensaba la naturaleza, proponiendo en este caso una recuperación y potenciación de los mismos como eje económico de la comarca Alto Guadiela.
La mayor
escala del proyecto se emplaza en la Vega de Beteta, siendo los municipios de
Beteta y El Tobar los focos de partida, teniendo como eje vertebrador un
recurso tan transcendental como el agua.
El paisaje
que nos rodea no pasa desapercibido, teniendo por un lado todos los cauces y
riberas generados por los arroyos y ríos que transcurren por este valle, y por
otro las escarpadas laderas que abrigan este enclave del resto de la serranía.
Tierras
fértiles que han sido abandonadas, siendo cada vez más amenazadas por el avance
del monte que les rodea. Antiguas ruinas celtíberas y de la época de la
reconquista que han visto pasar multitud de circunstancias.
Según vamos
introduciéndonos a lo largo de la Vega por los nuevos y antiguos caminos
descubrimos nuevas visuales, desconocidos y particulares rincones que en la
mayoría de los casos su principal artífice es el agua. Una disparidad en los
cultivos, flora y fauna, siendo el agua su primordial valedor.
SENDEROS Y RECORRIDOS.
Las diferentes rutas que se
plantean buscan potenciar la aprehensión del paisaje natural y del entorno
hídrico que nos rodea, mediante una intervención que haga participe al
individuo de la naturaleza y active el psique.
Estos senderos se convierten en
ejes de consolidación, recuperando la flora autóctona y planteando el cultivo
de plantas medicinales-aromáticas para convertirlo en un recurso tan valioso
como el agua. No solo sirven como elementos de paseo o distracción, sino como
caminos donde el visitante pueda disfrutar y aprender del el entorno que le
rodea.
HITOS.
Una malla difusa de picas como
elemento generador colocados a una distancia máxima de 500 metros, albergan espacios y situaciones características del
lugar donde se puedan impartir multitud de actividades.
ACCIONES FENOMENOLÓGICAS.
Proponer recorridos, espacios y
entornos que generen diferentes atmósferas ocasionadas por la luz, texturas o
aromas de las plantas y los sonidos que la propia agua emite.
Las picas en muchas ocasiones coincidirán
con estas sensaciones, pero en otras serán el origen de actividades de
conocimiento o diversión.
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